Clown de la risa
Aunque la compañía La Mancha hizo sólo cuatro presentaciones con “Un viaje a través de la risa”, todavía vibran en el aire las huellas del humor en el estilo clown. Fue una explosión controlada, graciosa y efectiva, provocada por un joven elenco de hombres y mujeres, en una especialidad tan escasa en el teatro chileno como tristón es el perfil del espectador nacional.
En realidad, bajo la dirección de Rodrigo Malbrán, se ofreció una conferencia-espectáculo con varios minimontajes clownescos que sirvieron para explicar el origen y evolución del artista de la nariz roja en el tiempo.
Lo sencillo y delicado, lo posible de manejar, lejos de lo grandilocuente y falsamente ambicioso caracterizaron estas presentaciones. Especialmente graciosos resultaron “La Canción” (Isabel Fernández-María Ignacia Bouchon; “El argentino del mate” (Mariano Juchnowicz-Gatsby) y “El director de orquesta” (Juan Carlos Muñoz-Chamullo), mientras que Javiera del Campo (Yolinda) dio un giro completo a la función al interpretar a un clown contestatario: mientras decía el más famoso monólogo de Hamlet, ese del Ser o no ser… mostraba terribles, festivas y/o ingenuas imágenes de la vida cotidiana, en un claro acto de protesta social.
Ojalá “Un viaje a través de la risa” tenga una nueva temporada.
TEATRO: UNA ESCALA PARA EL CARPE DIEM
Como suele suceder en las compañías jóvenes, algunos actores representan más de un personaje y recurren constantemente al humor para conquistar a quien observa el escenario; consiguiendo la empatía tan anhelada por quien decide arriesgarse en el montaje de una obra dramática.
Por Diario Electrónico
Publicado el 22 Jun 2007
Escribe: Luisa Ballentine
Si hubiera que destinar sólo una palabra para resumir el trabajo realizado por la compañía Travesía Teatro en la obra “En escala”, no habría otra posibilidad que decir ‘creatividad’, pues se trata de un montaje que tiene una apuesta en escena sencilla y poco pretenciosa, pero que al mismo tiempo decide trasladar al espectador a un lugar tan difícil de recrear como un aeropuerto.
Tal como lo indica su nombre, la trama transcurre durante una escala obligada que realiza Aerolíneas Internacionales, dejando al fracasado periodista Sergio Álvarez, abandonado a su suerte, pero lleno de optimismo por la oportunidad que para él representa el poder llegar a otra ciudad.
Como suele suceder en las compañías jóvenes, algunos actores representan más de un personaje y recurren constantemente al humor para conquistar a quien observa el escenario; consiguiendo la empatía tan anhelada por quien decide arriesgarse en el montaje de una obra dramática.
Tras aquellos guiños y los estereotipos a los que responden algunos de ellos, hay un claro mensaje que podría interpretarse como un “carpe diem” moderno, que mezcla aeropuertos, escaleras mecánicas invisibles, comida enlatada y muchas maletas que representan aquello que no es necesario para vivir y ser feliz: las cosas. Cada uno de los personas se irá desprendiendo lentamente de ellas, para ver si así consigue retomar aquel viaje interrumpido.
Si bien algunos niños se dejan ver en
Los momentos más luminosos de “En escala”, son sin duda las referencias al vuelo, en donde se aprecia el uso de pocos recursos para recrear, nada menos que la trayectoria de un avión y su inesperado aterrizaje; así como también las actuaciones de los personajes secundarios que demuestran gran talento especialmente en la expresión corporal y en la mantención de sus prototipos humorísticos tan claramente definidos.
Así como la creatividad define el trabajo final, hay que dar un especial reconocimiento al riesgo que ha tomado la compañía bajo la dirección de Andrea Gutiérrez, pues “En escala” no tiene miedo de recurrir a lo que esté más a mano para hablar sobre un tema de todos los tiempos: la búsqueda personal y el gusto por vivir aunque sea tarde en esta tierra.
“En escala”
Compañía Travesía Teatro
Dirección: Andrea Gutiérrez
Elenco: Santiago Valenzuela, Luis Alberto Venegas, Gonzalo Ducheylard, Javiera del Campo, María José Núñez